El descubrimiento de la hemoglobina marcó un hito en la comprensión de la biología y la fisiología humana. En 1840, el anatomista alemán Friedrich Ludwig Hünefeld identificó por primera vez un componente rojo en las células sanguíneas, al que llamó "corpuscles." Sin embargo, no fue sino hasta la década de 1850 que el científico alemán Felix Hoppe-Seyler aportó una comprensión más profunda al describir las características distintivas de esta sustancia y acuñó el término "hemoglobina".