“Hay que conservar la rebeldía espiritual para no acostumbrarse a la normalidad forzada que quiere imponer el opresor”, afirmó este domingo 9 de agosto monseñor Silvio José Báez, obispo auxiliar de Managua, durante la misa que presidió en la Parroquia Santa Agatha, en Miami, Florida.
Video de transmisión de Parroquia Santa Agatha, Miami
Show More Show Less View Video Transcript
0:01
El evangelio de hoy relata que un día
0:05
después de la multiplicación de los
0:07
panes, Jesús hizo que los discípulos
0:11
subieran a la barca y se dirigieran a la
0:14
otra orilla del lago.
0:17
Al llegar la noche, la barca en la que
0:20
se encontraban comenzó a ser sacudida
0:24
violentamente por grandes olas debido al
0:29
fuerte viento que soplaba en sentido
0:32
contrario.
0:34
Aquella pequeña barca en la que los
0:37
discípulos navegaban es una imagen de la
0:40
existencia humana.
0:43
Todos vamos por la vida como si
0:46
navegáramos en alta mar.
0:50
Las olas amenazantes
0:53
son una imagen de los desafíos y
0:56
obstáculos que enfrentamos cada día. Los
0:59
momentos de incertidumbre y las
1:02
dificultades que nos abruman son como
1:05
vientos contrarios que nos impiden
1:08
avanzar.
1:10
La barca es sobre todo imagen de la
1:12
iglesia que navega en la historia como
1:15
una pequeña y frágil embarcación
1:20
en medio de los grandes retos de cada
1:23
época, intentando ser fiel a Jesús y al
1:28
evangelio. En muchas ocasiones la
1:31
pequeña barca de la iglesia también
1:34
navega entre las aguas agitadas de
1:38
poderes autoritarios y represivos que la
1:41
persiguen y la agreden porque no toleran
1:45
la verdad de Dios que ella anuncia.
1:49
El evangelio de hoy nos enseña que en la
1:53
barca de nuestra vida y en la barca de
1:56
la iglesia no navegamos solos. Jesús
2:01
está siempre con nosotros. Él nos
2:04
protege y nos cuida. Él preserva la
2:07
iglesia de todo peligro y la guía con su
2:11
amor. La barca en la que navegamos puede
2:14
parecernos frágil, pero navegamos
2:17
confiado porque nuestra fuerza es Jesús,
2:22
el Señor resucitado, que siempre está a
2:25
nuestro lado cumpliendo su promesa. Yo
2:29
estaré con ustedes todos los días hasta
2:32
el fin del mundo.
2:35
El pasaje evangélico de hoy narra que
2:38
aquella noche, en medio de la oscuridad,
2:41
las olas y el viento fuerte, apareció
2:45
Jesús caminando sobre las aguas y
2:48
dirigiéndose hacia los discípulos.
2:52
Caminar sobre el mar, que en la Biblia
2:55
simboliza las fuerzas hostiles y oscuras
2:58
que amenazan la vida, es una expresión
3:02
del poder de Jesús sobre el mal. y la
3:05
muerte.
3:07
Aunque los discípulos no logran
3:08
identificarlo,
3:10
él les dirige la palabra y ellos
3:14
escuchan su voz inconfundible que les
3:18
infunde serenidad y valor.
3:21
Son unas palabras que no debemos olvidar
3:24
nunca y que tendríamos que escuchar con
3:27
el corazón siempre que sea necesario.
3:31
Tranquilícense
3:33
y no teman.
3:35
soy yo.
3:37
Antes de que lo busquemos, Jesús siempre
3:40
se acerca a nosotros. Cuando todo parece
3:43
perdido antes de invocarlo, él ya está a
3:47
nuestro lado para darnos confianza,
3:50
fortalecernos y llenarnos de esperanza.
3:55
Animado por las palabras de Jesús, Pedro
3:58
le hace una petición sorprendente.
4:01
Señor, si eres tú, mándame ir a ti
4:05
caminando sobre el agua.
4:08
Todavía no está seguro de que sea Jesús,
4:11
pero sabe que puede confiar en la
4:14
palabra del maestro. Y Jesús le dice,
4:17
"Ven."
4:19
Como le dijo hacía ya cierto tiempo
4:22
cuando lo encontró por primera vez en la
4:25
tranquilidad de la costa del lago y lo
4:28
llamó a seguirlo. "Ven y sígueme." Ahora
4:31
lo vuelve a llamar, "Ven, pero esta vez
4:35
para que camine sobre las aguas en medio
4:38
de la oscuridad y las olas amenazantes."
4:42
En un momento en que Pedro no logra
4:45
reconocerlo del todo, Jesús nos llama a
4:49
caminar siempre, no solo en los momentos
4:52
luminosos, serenos y alegres, cuando
4:55
todo parece claro, sino también en los
4:58
momentos de duda, de crisis o de
5:01
incertidumbre. Ven. Aún cuando estamos
5:04
llenos de miedo y la oscuridad nos
5:06
envuelve, hay que caminar confiados en
5:10
Jesús. Jesús no nos quiere paralizados
5:13
por el miedo o la propia debilidad, ni
5:17
cómodamente protegidos en falsas
5:20
prudencias o egoísmos solapado. No
5:23
importa que vayamos despacio dando
5:26
pequeños pasos cada día. Lo importante
5:30
es caminar siempre, caminar hacia Jesús,
5:34
sostenidos por su presencia amorosa y
5:37
apoyados únicamente en su palabra.
5:42
Jesús también llama a los pueblos a
5:44
caminar, aún en las situaciones más
5:46
dolorosas y oscuras. A veces el futuro
5:49
de los pueblos es incierto. Hay mucho
5:53
sufrimiento y cansancio. Pueden
5:56
intimidarnos los gritos altaneros y
5:59
amenazantes de los dictadores que se
6:01
creen eternos. Y nos sentimos a veces
6:04
desanimados
6:05
después de tantos esfuerzos fallidos
6:07
para lograr un cambio social.
6:10
Son los dolores de parto de una nueva
6:13
sociedad. En esos momentos no hay que
6:17
caer en el desánimo, hay que conservar
6:20
la rebeldía espiritual para no
6:23
acostumbrarnos a la normalidad forzada
6:27
que quiere imponer el opresor. Y tampoco
6:30
hay que perder la capacidad de soñar con
6:33
una nueva sociedad libre y justa. Hay
6:37
que lanzarse al mar de la historia y
6:40
caminar como Pedro, con confianza,
6:43
humildad y esperanza. Y aunque en la
6:46
lucha haya miedos, errores o retrocesos,
6:50
no hay que detenerse. Hay que atreverse
6:53
a seguir caminando sobre el mar. Aquella
6:57
noche en el lago, Pedro lo logró. bajó
7:00
de la barca y se puso a caminar sobre
7:04
las aguas en dirección a Jesús.
7:07
Eso es tener fe, dejar las comodidades
7:12
que nos hacen sentir protegidos y
7:14
lanzarnos confiados en Jesús, a correr
7:18
el riesgo de vivir y de luchar, aún
7:21
llenos de dudas y en medio de la
7:23
oscuridad.
7:24
No es un camino fácil, como lo muestra
7:28
el mismo Pedro, quien al ver la
7:30
violencia del viento le entró miedo y
7:34
comenzó a hundirse. Fijémonos bien,
7:38
Pedro no tiene miedo porque se hunde,
7:41
sino que se hunde porque tiene miedo.
7:45
Dejó de ver a Jesús y fijó la mirada en
7:48
los vientos amenazantes que lo rodeaban.
7:51
le entró miedo y comenzó a hundirse.
7:55
Eso es lo que nos ocurre cuando ponemos
7:58
los ojos solo en las dificultades y
8:01
aprietos de la vida y nos olvidamos de
8:03
mirar a Jesús y de confiar en él.
8:07
No dejemos que el miedo nos domine. El
8:10
miedo es como una sombra que se alarga y
8:13
se desliza sigilosa en la oscuridad de
8:17
la mente y del corazón, tejiendo
8:19
telarañas de incertidumbre en cada
8:22
rincón de nuestros pensamientos. El
8:24
miedo nos ciega, nos hace agrandar los
8:27
problemas, nos encierra, nos vuelve
8:31
vulnerables y nos puede hundir en las
8:34
aguas.
8:36
Al hundirse Pedro le grita a Jesús,
8:39
"Señor, sálvame."
8:42
Son pocas palabra, pero lo dicen todo.
8:46
Hay situaciones en la vida en las que
8:49
gritar al Señor en la oración no solo es
8:53
lo único que podemos hacer, sino también
8:56
lo más humano y razonable.
8:59
Al escuchar el grito de Pedro, Jesús
9:01
tendió la mano, lo agarró y le dijo,
9:05
"Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?
9:09
La mano de Jesús es la mano del pastor
9:12
que nos guía y protege, la mano del
9:15
amigo que nos consuela y comprende, la
9:18
mano de Dios que nunca nos abandona y
9:21
nos salva cuando nos hundimos en el
9:24
torbellino de las aguas caudalosas.
9:29
Queridos hermanos y hermanas, todos
9:31
somos como Pedro,
9:33
hombres y mujeres de poca fe, en quienes
9:36
conviven la confianza y la duda. Solo
9:41
poseemos la certeza de que el Señor nos
9:44
ama, que está con nosotros y que podemos
9:48
confiar en él siempre. No nos detengamos
9:51
ni nos hundamos. Sigamos navegando por
9:54
nuevos mares sin temer a afrontar
9:58
vientos y tempestades, confiando siempre
10:01
en el Señor, decididos a gritarle
10:04
humildemente, pidiéndole que nos salve y
10:08
dejando que nos tome de su mano siempre
10:11
que sea necesario. Amén. Amén.
#News

