Mi padre me regaló la peor tierra del rancho porque "una mujer no lleva el nombre de la familia". No sabía que años después yo le compraría la hacienda entera en el remate, delante de todo el pueblo.
Jul 24, 2026
Mi padre me regaló la peor tierra del rancho porque, según él, una mujer no sirve para cargar el nombre de la familia.
Cuando repartió las tierras, a mi hermano le dio la vega del río: dos mil cabezas de ganado y la casa grande. A mí me dio la Mesa del Zopilote, tierra muerta, piedra seca, un pedazo donde solo bajan los zopilotes a buscar lo que ya está muerto.
Me llamo Genoveva. Le pregunté a mi padre si me daba esa tierra por ser mujer. Ni se inmutó. Me dijo: "Te doy esto porque es lo que te basta."
Es lo que te basta.
Subí al cerro con una mano adelante y otra atrás. Y ahí, donde todos juraban que solo había muerte, encontré agua debajo de la piedra. Con los años convertí la tierra muerta en la única que seguía dando vida cuando llegó la seca más brava en cuarenta años.
Mientras tanto, mi padre y mi hermano lo perdían todo. Y el día que remataron la hacienda de la familia, fui yo la que levantó la mano.
No fui lo bastante buena para llevar el nombre de la familia. Pero fui la única que lo sostuvo de pie.
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