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"Mamá, ya no puedes decidir nada", lo dijo mi hijo subido a la mesa del trofeo, por el micrófono, un domingo de final, delante de las gradas llenas y de los padres de las noventa niñas y niños de la escuelita.

Aug 9, 2026
"Mamá, ya no puedes decidir nada", lo dijo mi hijo subido a la mesa del trofeo, por el micrófono, un domingo de final, delante de las gradas llenas y de los padres de las noventa niñas y niños de la escuelita. Traía un dictamen médico de tres páginas y un acta de asamblea firmada por tres testigos, con hora marcada para las seis de la tarde en el vestidor. Veintisiete años me tomó levantar esa cancha con mi marido, y él quería la directiva y quería mi firma. Lo que no calculó fue que yo conozco a todo el mundo en esa cancha por su nombre completo.
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