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      <video:title>Una muchacha me dio su asiento en el camión. Cuando su marido me vio entrar detrás de ella, se le </video:title>
      <video:description>Una muchacha de treinta y cuatro años se levantó para darme su asiento en el camión de las ocho y veinte y me sostuvo del brazo hasta que me senté. Traía una carpeta de plástico apretada contra el pecho y las manos temblando: iba al mismo juzgado que yo, a una audiencia de divorcio en la que su marido acababa de declarar que no tenía nada a su nombre, ni una casa, ni un carro, ni un peso. Lo que ella no sabía es que yo di clase de Derecho Civil cuarenta y un años en esta ciudad, y que alcancé a leer la primera hoja de esa carpeta antes de bajarme del camión.</video:description>
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